Le dijo la sartén al cazo.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
La moda no incomoda.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Al amigo y al caballo no apretallo.
A mucho amor, mucho perdón.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
El hablar es plata y el callar es oro.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
A donde las dan, allí las toman.
Más verga que el Trica programando.
Es fácil cambiar el curso de los ríos y las montañas, pero difícil cambiar la naturaleza de un hombre.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Navidad en martes, fiestas por todas las partes.
Juego y bebida, casa perdida.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Año nuevo vida nueva.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Paga adelantada, paga viciada.
Reino dividido, reino perdido.
Refran viejo, nunca miente.
Roma, acuerdos y locos doma.
Cantando se van las penas.
El mal que no es durable, es tolerable.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.