Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
A dos días buenos, cientos de duelos.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Cada cual a lo suyo.
En largos caminos se conocen los amigos.
Agua estantía, renacuajos de día.
La leche cocida, tres veces subida.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
Buena razón quita cuestión.
Madre y teja, no pierde por vieja.
El buey pace donde yace.
La buena jornada empieza muy de mañana.
Buena es la nieve, sí en enero viene.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Casa de Dios, casa de tos.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
A Dios rogando y con el mazo dando.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
No se ganó Zamora en una hora.
Da y ten, y harás bien.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Por muchos golpes que de el martillo, el yunque siempre durará más.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Días de mucho vísperas de ayuno.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Joven intrépido no deja memoria.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.