En Constantina cuando no llueve, llovizna.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Por Santa Lucía achica la noche y agranda el día.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
A ruin, ruin y medio.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
A hoy lo veo; en mañana, poco creo.
Abril y Mayo, la llave de todo el año.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
A lo hecho, pecho.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Hablar a calzón "quitao".
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Nunca llovió que no se despejara.
Dios no espera año para castigar.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
El que llega tarde, no bebe caldo
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Interés, cuánto vales.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Muerte deseada, vida prolongada.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
El día más claro llueve.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.