Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Dios castiga, pero no ha palo.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Lo dicho, dicho está.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Al que no quiera taza, taza y media.
El que está a las duras, está a las maduras.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Voz del pueblo, voz del cielo.
A la hora mala no ladran los perros
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
No son malos tiempos, es malo el hombre
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Amor nunca dice basta.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Con la vara que midas, con esa te medirán.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Campo bien regado, campo preñado.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Marzo airoso, Abril lluvioso sacan a Mayo florido y hermoso.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Al tonto se le conoce pronto.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
En invierno y verano la capa en la mano.
En materia de dinero, no hay compañero.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Septiembre es bueno, si del 1 al 30 pasa sereno.
A consejo ido, consejo venido.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Si marzo no marcea, abril ventisquea.