En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Peso y medida, alma perdida.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Hacer pinitos.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
De tal palo tal astilla.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
El que espera desespera.
Hierba segada, buen sol espera.
Confesión hecha, penitencia espera.
Baños, hasta los cuarenta años.
Hablando nos entendemos.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Beber y comer buen pasatiempo es.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Frio, frio, como el agua del rio.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
A fullero, fullero y medio.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Incluso el día más largo tiene un final
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Para conservar amistad, pared en medio.
Dinero de canto, se va rodando.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
De Navidad a San Juan, seis meses van.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
A buey viejo, pasto tierno.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.