Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
Febrerillo, mes loquillo.
A buey viejo, pasto tierno.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Si quieres conocer el pasado, mira el presente que es su resultado. Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es su causa.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Hasta en el día más claro puede llover.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Enero, buen mes para el carbonero.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Cuando Marzo va a mediar, el invierno ha de acabar.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Un ten con ten para todo está bien.
La madurez solo se vive una vez.
Sayo que otro suda, poco dura.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Cuando el verano es invierno, y el invierno verano, nunca es buen año.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Hoy por ti, mañana por mí
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Enero y Febrero desviajadero.
Buena madera, buen oficial espera.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Consejo tardío, consejo baldío.
Las palabras se las lleva el viento.
Negocios largos, nunca bien acabados.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Suerte, y al toro.
Tempran es la castaña que por Mayo Regan.
Como pecas, pagas.