Santo Tomás, una y no más.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
En lo ajeno, reina la desgracia.
El hombre honrado a las diez acostado.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Del buen vecino sale el buen amigo.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Eso pasa en las mejores familias.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Santo que mea, maldito sea.
Cada fracaso nos hace más listos.
Contigo me entierren, que me entiendes.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Los celos son malos consejeros.
Buena gana de comer, rica salsa es.
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Decir bien y obrar mejor.
Dibujar una serpiente añadiéndole patas.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Hacer el agosto.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.