Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Aquí paz y en el cielo gloria.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
La ocasión asirla por el guedejón.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Acuéstate con perros y te levantarás con pulgas.
¡Se nos creció el enano!
La Luna no es pan de horno
Tres jueves tiene el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Cristi y el día de la Ascensión.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Febrero, rato malo y rato bueno.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
De mi maíz ni un grano.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Todo en la vida tiene su medida.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
De Navidad a San Juan, seis meses van.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Más vale creerlo que irlo a ver.
De padres bocois hijos cubetas.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.