A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
El amor es ciego.
Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo
Más vale que sobre que no que falte.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
La casa caída, el corral agrandado.
Viejos los cerros y reverdecen
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
La familia pequeña, vive mejor.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.
Creerse el papá de los helados.
No es bueno huir en zancos.
En todas partes se cuecen habas.
Dame dineros y no consejos.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Una palabra deja caer una casa.
El toro y el melón, como salen, son.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
El que asno nace, asno se queda.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Llueve sobre mojado.
El pez muere por su propia boca.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Cien refranes, cien verdades.
Campo florido, campo perdido.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Como vives, juzgas.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.