Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Mujer muerte, siete a la puerta.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Puta en ventana, mala mañana.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
La fantasía es más veloz que el viento
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
La mejor suegra, la muerta.
La mala cama hace la noche larga.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Casa chica infierno grande.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Cada oveja con su pareja.
Me lo contó un pajarito
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Estudia en tu juventud, disfruta en tu madurez.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.