A consejo de ruin, campana de madera.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
Paga adelantada, paga viciada.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
A la virtud, menester hace espaldas.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
Al mal dar, tabaquear.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Hijo de tigre: tigrillo.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Con buena escoba, bien se barre.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Amor breve, suspiros largos
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Calvo vendrá que calvo me hará.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Palabra de cortesano, humo vano.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Quien mal casa, tarde enviuda.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Juicio contra hecho hace lo tuerto derecho.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Juego y bebida, casa perdida.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
La risa va por barrios.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.