Las leyes son como las telarañas que atrapan a los mosquitos y dejan pasar a las avispas.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Indios y burros, todos son unos.
Pedir peras al olmo.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
Abusar es mal usar.
Boñigas hacen espigas.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
A la hija mala, dineros y casalla.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Antes verdugo que ahorcado.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Hierba segada, buen sol espera.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Tras el vicio viene el lamento.
Ley puesta, trampa hecha.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Hasta ajustar, regatear.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Cumplidos entre soldados son excusados.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Bodas y aguas, como son guiadas.
Hacer del san benito gala.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Más vale mujer triste que marido que embiste.