Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
La sal no es atacada por las hormigas.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Cebada granada, a ocho días segada.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Hay desgracias con suerte.
Buey viejo, lleva el surco derecho.
Manos duchas comen truchas.
Que cada cual espante sus pulgas.
Dulce y vino, borracho fino.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Quien mocos envía, babas espera.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Madrastra, madre áspera.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Gran mal padece quien amores atiende.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Dar de comer al diablo.
Cuando la mula dice no paso y la mujer dice me caso, es más fácil que la mula pase a que la mujer no se case.
Más ordinario que un sicario en un burro.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Escoba nueva, barre bien.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
Los vicios no necesitan maestro.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Los burros prefieren la paja al oro.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Ha de salir la corneja al soto.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.