Buen amigo es el dinero.
Bienes y males, a la cara salen.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Los extremos nunca son buenos.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
Cada cosa tiene su precio.
Madre dispuesta, hija vaga.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
El que quiera de primera, que consulte su cartera.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Quien tiene tienda que atienda y, si no, que la venda.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Las prendas de ropa son alas.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
El que primero llega, ése la calza.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Comer arena antes que hacer vileza.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Con esos amigos, ¿para qué enemigos?.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
El que quiere besar, busca la boca.
En enero, el besugo es caballero.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Te va a atropellar un carrito de helados.