Virtud da la vida y el vicio la quita.
Va como honda que lleva el diablo.
Cual es el rey, tal es la ley.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Llagas viejas, tarde sanan.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Cara de beato y uñas de gato.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
El santo ausente, vela no tiene.
La necesidad hace maestros.
Otoño entrante, uvas abundantes.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Las pestes y el matrimonio, son inventos del demonio.
Males comunicados, son aliviados.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
La Justicia tolerante es cómplice del maleante.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
Entender lo bello significa poseerlo
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Cada loco con su tema.
A ningún tonto le amarga un dulce.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
Si vives de fiado, vives señalado.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
El que se fue a León perdio su sillón.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Palabra dada, palabra sagrada.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Las cañas se vuelven lanzas.