La envidia acorta la vida.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
La ruana no es para el primer aguacero
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Sin puta y ladrón no hay generación.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Si mi abuela hubiera tenido barbas, hubiera sido mi abuelo.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Todos los extremos son malos.
Aguas de Abril, vengan mil.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Si mi abuela tuviera huevos sería mi abuelo.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
A fuerza de ayunos llegan las pascuas.
El perro que raspa,no muerde.
Hablar hasta por los codos.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
A refajo verde, ribete encarnado.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
A otro perro con ese hueso.
Gente castellana, gente sana.
Agua vertida, mujer parida.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Al perro muerto, échale del huerto.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
La soga se rompe por lo más fino.
Hambre larga, no repara en salsas.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
Andar bien vestida hace a la moza garrida.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.