La mala fe, no pare hembra.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Dar una higa al médico.
Poco a poco se cría la muchacha desde el moco.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
El que bien vive, harto letrado es.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Buscarle cinco pies al gato.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Lo malo sin maestro se aprende.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
A cada rey su trono.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
Mucho sabe quien callar sabe.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Vengas enhorabuena si traes la cena.
La muerte todo lo ataja.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
El sueño es hermano de la muerte.
Hijo solo, hijo bobo.
Comida que escasea, bien se saborea.
Casa hecha, sepultura abierta.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Esa más viejo que Matusalén.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Ahora adulador, mañana traidor.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Cara de beato y uñas de gato.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Dios lo da y el diablo lo guisará.