La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Rey nuevo, ley nueva.
Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
Las obras, con las sobras.
Obra hecha, dinero espera.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Casa de Dios, casa de tos.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
Del necio, a veces, buen consejo.
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Abril llovedero, llena el granero.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Por los cuernos se agarra el toro.
Difama, que algo queda.
Corta despacio, que hay poco paño.
A fullero, fullero y medio.
Cinco: por el culo te la hinco.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Como la espada, así la vaina.
Así se mete, como piojo en costura.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Se goza más amando que siendo amado
Flaco hombre, mucho come.
A burlas, burlas agudas.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
De los hijos, el que muere, el más querido.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.