Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
El que da porque le den, engañado debe ser.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Cada cosa pía por su compañía.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Donde ajos ha, vino habrá.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Poco dinero, poco sermón.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Date a deseo y olerás a poleo.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Esa es carne para los perros.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Amigo lejos, amigo muerto.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Quien pregunta, no yerra.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
El vino comerlo, y no beberlo.
Como te cuidas, duras.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Agua de llena, noche de angulas.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
Cada hombre deja sus huellas.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
La mentira sale por la punta de la nariz.
A río crecido, sentarse en la orilla.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
A la fuerza, ni la comida es buena.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.