Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Alma sin amor, flor sin olor.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Al hombre hueco, sopa verde y almendro seco.
De persona palabrera, nunca te creas.
Con quien tengas trato no tengas contrato.
Vereda no cría hierba.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
No necesito niguas para ser tishudo.
La niebla deja el tiempo que encuentra
A fuerza de villano, hierro en mano.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
El buen vinagre del buen vino sale.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Agua podrida, colada y hervida.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
Al músico viejo le queda el compás.
Junta de pájaros, agua segura.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Quien dice la verdad, cobra odio.
Donde comen dos comen tres.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
A la gorra, ni quien le corra.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Cada cual decía del amor que tenía.
Robles y pinos, todos son primos.
A bloque, la casa en roque.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.