El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Quiero ver si como ronca duerme.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Calva buena, luna llena.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Hasta la belleza cansa.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
Buey hermoso, no es para trabajo.
Donde pan comes migas quedan.
Hombre harto, no es comilón.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Los extremos nunca son buenos.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
Al son que te tañan, a ése baila.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
Cuantos más seamos, más reiremos.
Antes de criticar, mírate la cola.
Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
La misa y el pimiento son de poco alimento.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
La suerte no es para quien la busca.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
A la fuerza ahorcan.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Tirar la piedra y esconder la mano.
A buen hambre, no hay pan duro.
Adonde no te llaman, no vayas.