Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
La alegría alarga la vida.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Mejor solo que mal acompañao.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
Quien tiene tienda que atienda y, si no, que la venda.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
A manos frías, corazón ardiente.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Palabras de santo, uñas de gato.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Salud y fuerza en el canuto.
A hurón cansado, madriguera nueva.
El relajo es dulce después del trabajo.
No lo hurta, lo hereda.
Fue por lana y salió trasquilado.
A quien labora, Dios lo mejora.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Quien te administra, a tu costa se suministra.
Gallina gentil, echada en Marzo y sacada en Abril.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Hacer mangas y capirotes.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
El que duerme con niños amanece mojado.
Estas son de mi rodada.
Hacer oídos de mercader.
El burro hablando de olotes.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Ojo al parche.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.