Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Al que le venga el guante que se lo calce.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Las cosas en caliente pegan.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Casa hecha, bolsa deshecha.
El llanto alivia el quebranto.
Enójate pero no pegues.
Cuando masques, no chasques.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Como suena a copla, tu me la soplas.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
Tras el vicio viene el lamento.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
El que guarda, halla.
Más se mira al dador que a la dádiva.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
La pisada del amo, el mejor abono.
La apariencia hermosa y por dentro es otra cosa.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
La variedad place a la voluntad.
Uno sabe de hoy, y no de mañana.
A la prima, se le arrima.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
Entre amigos no hay cumplidos.
Malos humores salen con buenos sudores.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
La primavera la sangre altera.
Hablar a tontas y a locas.
Hay quien las mata callando.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Qué pacaya te echaste encima!
Acuérdate al atar de que has de desatar.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
Mal viene el Don con la carga de paja.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Riña de amantes, agua referescante.