La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Para el solano, agua en mano.
Dar una de cal y otra de arena.
Pasará, sea lo que sea.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Al roble no le dobles.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Jamón y chorizo, ahora es acertijo.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
No hay rosa sin espinas.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
El toro y el melón, como salen, son.
Abogacía que no zorrocía.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Gente de navaja, poco trabaja.
La justicia cojea, pero llega.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Moda y fortuna presto se mudan.
Harto da quien da lo que tiene.
Más feliz que marica con dos culos.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Nadie envejece a la mesa.
Es de sabios cambiar de mujer.
A veces caza quien no amenaza.
Hay ropa tendida.
El trato engendra el cariño.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Nadie se muere en la vispera.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
Y vuelta la burra al trigo.
El pecado te acusa.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.