Calvo vendrá que calvo me hará.
La fortuna es madrina de los necios.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Moza reidora, o puta o habladora.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Buena muerte es buena suerte.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
De suerte contentos, uno de cientos.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
El sexo nos hace perder la cabeza
Échate este trompo a la uña.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Sayo que otro suda, poco dura.
Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
Cada uno se apaña según tiene maña.
El que hambre tiene, con pan sueña.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Oír como quien oye llover.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
De tales devociones, tales costurones.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Quien sabe, sabe.
Refranes y consejos todos son buenos.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Más honor que honores.
No hay salsilla como la hambrecilla.
Al maestro, cuchillada presto.
A buen salvo está el que repica.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Nadie aprende por cabeza ajena.
No está el palo para cucharas.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.