La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
La casa caída, el corral agrandado.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Quien tiene candela, jamás se congela.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
A quién le dan pan, que llore.
Todo gran amor no es posible sin pena.
A falta de hombres buenos, a mi padre hicieron alcalde.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Parto malo, e hija en cabo.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Palabras sin obras, barato se venden.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Callado mata conejo.
El sastre de fama, conoce la trama.
Quien dice que la pobreza no es vileza, no tiene seso en la cabeza.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Padecer cochura por hermosura.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
A amo ruin, mozo malsín.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Compañía, ni con la cobija.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Un pie calzado y otro descalzo
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.