Hombre bondadoso, nunca envidioso.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
De dolor, nadie murió.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
Soltero maduro, maricón seguro.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
A la hija muda, su madre la entiende.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Por la peana se adora al santo.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
Mujer Besada mujer ganada.
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
Santa Catalina nos libre de muerte repentina.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Decir, me pesó; callar, no.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
Prefiero mujer fea para mi sólito y no bonita para todo el mundo.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
El aburrimiento es una desgracia
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Cada mochuelo, a su olivo.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Del buen vecino sale el buen amigo.