La muerte a nadie perdona.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Mala olla y buen testamento.
Fraile convidado echa el paso largo.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
No hay nadie que se contente, con el olor solamente.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Bien casada, o bien quedada.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
A cada ermita le llega su fiestecita.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Cochino matado, invierno solucionado.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Cerrado a cal y canto.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Pan tierno, casa con empeño.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Amistad que murió, nunca renació.
Dar la callada por respuesta.
Tiempo pasado, con pena recordado.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.