Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Jodido pero contento.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Pascua pasada, el martes a casa.
Bolsa llena, quita las penas.
Por Santa Catalina coge tu oliva, la vieja que lo sabía cogida la tenía.
A la vejez aladares de pez.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
La mucha tristeza es muerte lenta.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
A cada santo su vela
Llora tus penas y deja las ajenas.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Sayo que otro suda, poco dura.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Hacienda de pluma, poco dura.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Alabanza propia es vituperio.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Hija que casas, casa que abrasa.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
La confianza da asco
Cara más fea, la alegría la hermosea.
A casa vieja, portada nueva.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Esposa mojada, esposa afortunada
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Por unas saludes, no te desnudes.