En casa de Amanda, ella es la que manda.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Con aire solano, no hay toro bravo.
De buena casa, buena brasa.
Noche toledana. (Irse de farra).
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Callar como puta tuerta.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Pecado callado, medio perdonado.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
No hay alegría sin aburrimiento
Nadie da sino lo que tiene.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Alegría, belleza cría.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Al loco y al fraile, aire.
Buen corazón quebranta mala ventura.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Boca que no habla, Dios no la oye.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Al mal tiempo, buena cara.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
En San Antón, calabazas al sol.
Suegra y sin dinero, al brasero.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Mujer con polo no bozo poto Sabroso.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Moza reidora, o puta o habladora.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
En casa pobre no hay mujer buena.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
A la virtud, menester hace espaldas.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.