Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Dale las gracias al que te hace justicia porque no te hace injusticia.
Bebido el vino, perdido el tino.
Manda, manda, Pedro y anda.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
La abundancia da arrogancia.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
El hombre propone y Dios dispone.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Hasta la salud necesita descanso.
Agua al mediodía, agua para todo el día.
La ocasión asirla por el guedejón.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Si no tienes a alguien en la casa de los ídolos, no beberás leche de coco
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Fruta prohibida, más apetecida.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Aquí hay gato encerrado.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.