En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
De boca para fuera.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
De padres asientos, hijos taburetes.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Redondear la arepa.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
La variedad place a la voluntad.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Hacer de su capa un sayo.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Beber, hasta la hez.
Sacar las castañas del fuego.
A mucho amor, mucho perdón.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Es como llevar leña para el monte.
Volverse humo.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
La esperanza es lo último que se pierde.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Labrador lunero, no llena el granero.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.