Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Los vicios no necesitan maestro.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Hijo descalostrado, medio criado.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Por San Andrés, corderillos tres.
La imagen de la amistad es la verdad
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
A quien dan, no escoge.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
El vino, de la verdad es amigo.
Pedir las perlas de la virgen.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Cuanto más desnudo está el amor, menos frío tiene
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Blanco y en botella, leche.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
El triunfo de los crueles es breve
Quien tiene tienda que atienda y, si no, que la venda.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
La calle es camino de todas partes.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Lo bello es difícil.
Loro viejo no da la pata.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
A un bagazo, poco caso.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.