Si tu vida es adversa, pon la reserva.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
A buen señor, buena demanda.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
A burro viejo, poco forraje.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Las horas amargas, son mucho más largas.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Limosna que así se vela y se ofrece, de lo alto viene.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Amigos y libros: pocos y buenos.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Puta y buena mujer, no puede ser.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
No hables por boca ajena.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Quien nada pide, nada recibe.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Pan candeal no hay otro tal.
La gloria del amante es la persona amada.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
Como te presentes, así te mirara la gente.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.