Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Amor sin plata, no dura.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Quien tenga tiempo que no espere
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Escucha en el silencio y serás sabio.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
El que las sabe, las tañe.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
No hay como la casa de uno
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Echarle mucha crema a sus tacos
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Entre col y col, lechuga.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Con hermosura sola no se pone la olla.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
El gozo en el pozo.
Tanto está la gotera sobre la piedra hasta que hace el roto.
Hay quien no ve su camino.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
El buen vino, venta trae consigo.
El que a hierro mata , a hierro muere.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Los problemas nunca vienen solos.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Hacer una montaña de un grano de arena.
Perdona una vez; pero nunca tres.
No hay primera sin segunda
Juicios tengas, y los ganes.