Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
No hay regla sin excepción.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Mucho sabe quien callar sabe.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Como pecas, pagas.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
Ya los perros buscan sombra.
Agarrando aunque sea fallo.
Como es la madre, así es la hija.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
A padre avaro, hijo pródigo.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Cada mozo lancee su toro.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Casa de Dios, casa de tos.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Desde Los Santos a San Andrés, buena sementera es.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Si un árbol cae, plantas otro.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Hay quien las mata callando.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Nunca llovió que no se despejara.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.