Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Lo único permanente es el cambio.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Hay más días que sandías.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
El asno solo en la muerte halla descanso.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Bien ora quien bien obra.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Poco a poco hila la vieja el copo.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
El hablar mismo idioma.
No hay altanería que no amanece caída.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado.
Haz bien y échalo al mar; si los peces lo ignoran, Dios lo sabrá.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Más se junta pidiendo que dando.
No hay camino sin tropiezo.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
La vida es un soplo.
Cuando la vela azota al palo, malo.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Quien aprisa asa, quemado come.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.