Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
Por do salta la cabra salta la que mama.
El vicio, saca la casa de quicio.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
El burro hablando de olotes.
Mal vinagre o buen jerez, para mi todo es igual.
Juntos en las duras y en las maduras.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
Alabanza propia, mentira clara.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Boca con boca se desboca.
No hay miel sin hiel.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Casa hecha, sepultura abierta.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
A secreto agravio, secreta venganza.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Cada cual en su corral.
La mujer rogada y la olla reposada.
Buena olla y mal testamento.
Cada altar tiene su cruz.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Cielo aborregado, suelo mojado.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Enero, claro y heladero.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Palabras de santo, uñas de gato.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Las obras, con las sobras.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Por la boca muere el pez.