A bien obrar, bien pagar.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Las cosas en caliente pegan.
No le pidas peras al olmo.
Están separados, como el agua y el aceite.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
Agua que no has de beber, déjala correr.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Cada quien, con su cada cual.
A buen salvo está el que repica.
La sugestión obra.
Al buen, regalo; al malo, palo.
El santo ausente, vela no tiene.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Aquel que guarda siempre tiene.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Indio con puro, ladrón seguro.
Donde no hay regla se pone ella.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
No cortes el árbol que te da sombra.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Con la misma vara que midas serás medido.
Agua de mayo, no cala el sayo.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
A la vejez, viruelas.
Los de Morón como son, son.