Hablando nos entendemos.
Paciencia y barajar.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
A Dios, nada se le oculta.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
Las paredes oyen.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Con pedantes, ni un instante.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Siempre habla quien menos puede.
Si no tienes nada agradable que decir, no digas nada.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Los sordos no oyen, pero componen.
Breve habla el que es prudente.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Donde se pace, que no donde se nace.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Dos no discuten si uno no quiere.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
La vasija vacía es la que hace más ruido.
De descansar, nadie murió jamás.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Quien nada pide, nada recibe.
Una carreta vacía hace ruidos.
Mal suena el Don sin el din.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
Ante la duda, abstente.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
A palabra necias, oídos sordos.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Oír campanas y no saber dónde.
Año tardío, año medio vacío.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Quien hace, aplace.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Boca con duelo, no dice bueno.