A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Existe una única libertad: la verdad. Existe una única esclavitud: la mentira
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Día vivido, día perdido.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
¿Quérellas?. Huye de ellas.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
A buen sueño, no hay cama dura.
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
El muerto se asusta del degollado.
Del ahorro viene la posesión.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
El tiempo todo lo amansa.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
El buen enero, frío y seco.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
El diablo nunca duerme.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
Ponte al sol y harás sombra.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Palo dado ni Dios lo quita.
Roma, acuerdos y locos doma.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
No ser escaparate de nadie.
La mala fe, no pare hembra.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.