Aire gallego, escoba del cielo.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Dar el consejo y el vencejo.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
A dos palabras tres porradas.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Amar y saber, todo no puede ser.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
La burla, para quien le gusta.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Frio, frio, como el agua del rio.
Vida bien concertada, vida holgada.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Con el ingrato, no tengas trato.
Del que jura, teme la impostura.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
Cada quien, con su cada cual.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
Ligero como el ave de San Lucas.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Estás entre la espada y la pared.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
A cena de vino, desayuno de agua.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Aquí hay gato encerrado.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.