Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Cartas cantan.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
Mientras puedes estar sentado, no estés levantado.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Quien va a almorzar no invitado, es que no ha desayunado.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
En el modo de barrer, se conoce si es limpia una mujer.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Yegua cansada, prado halla.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
Jodido pero contento.
Mujer pecosa, mujer candela.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
El que no arriesga, no pasa el río.
Amor sin besos es como chocolate sin queso.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Hablar por referencias es casi mentir.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
No hay mayor tontería que reñir.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
No tengan miedo que yo estoy temblando.