Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Palos con gusto no duelen.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Tres al saco y el saco en tierra.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Como te presentes, así te mirara la gente.
Al cielo nadie va con ojos secos.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Sin padrino no hay bautizo.
Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
A cada día su pesar y su esperanza.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Abogacía que no zorrocía.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
El tiempo no pasa en balde.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
Cantad al asno y soltará viento.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Oye primero y habla postrero.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
Abre la boca que te va la sopa.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Años de higos, años de amigos.
La muerte todas las cosas iguala.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Quien tuvo, retuvo.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Cuenta y razón conserva amistad.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.