Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Dos no riñen si uno no quiere.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
En camino largo, corto el paso.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Intimar con ninguno; trato con todos.
El que no tranza no avanza.
Aterriza que no hay tocón.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Demuestra tu agradecimiento con tu comportamiento.
O faja o caja.
No es posible defenderse del aburrimiento
Casa de mantener, castillo de defender.
Boca con boca se desboca.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Quien dice lo que no siente, miente.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
La vida es un soplo.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Leche y vino, veneno fino.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Las armas son para usarlas, pero no para mostrarlas.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Boda sin borracho tenla a milagro.
No falta de que reirse.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Blanco o negro, el perro siempre es perro.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Los negocios no tienen ocio.
Nada que sea violento será permanente.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
La luz de alante es la que alumbra.
Mala olla y buen testamento.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
A la sombra del que camina se para el que está gateando.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.