Jugar la última carta.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
A barba muerta, poca vergüenza.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Hay confianzas que dan asco.
Para atrás ni para coger impulso.
El aburrimiento es una desgracia
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
No apuntes, a menos que vayas a disparar.
Hablando la gente se entiende.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
En la naturaleza, no hay castigos ni premios, solo consecuencias.
Cortesías engendran cortesías.
El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
No hay herida que no sane que no sea de otra manera que con el tiempo.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Cada pájaro lance su canto.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
Señal fija de agua, verla caer.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Este, como los gatos siempre cae parado.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
La modestia es la auténtica belleza de una mujer
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
En vender y comprar, no hay amistad.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar una hora de sueño tranquilo.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.
La suerte y la muerte no escogen.