Quien duerme no coge liebre.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
A consejo de ruin, campana de madera.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Lo que no está prohibido está permitido.
Con los años viene el seso, y se va el sexo.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Quien hizo una...hace dos
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Guerra y racimo comenzados, no son dejados.
Quien pisa con suavidad va lejos. Proverbio Irlandés
Hijos y hogar, son la única verdad.
A buen comedor, quitárselo de delante.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Guardas bien y no sabes para quien.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
El trabajo no deshonra, dignifica.
La alegría intensa es cosa seria
Necio es quien con necios anda.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
Lo que abunda no daña.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Mientras haya municiones, no se entregan posiciones.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
Lágrimas de viuda, poco duran.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
La buena cena, temprano suena.
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.