Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
La Cruz, la viña reluz.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Es como el cilindro, que cualquiera lo toca pero no cualquiera lo carga.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Agua turbia no hace espejo.
Quien ama, teme.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Quien no oye consejos no llega lejos.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Sirva de algo mientras se muere.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
O Corte o cortijo.
Amistad no probada, no es amistad ni es nada.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
La respuesta más rápida es la acción.
Asno de dos, válgale Dios.
Haz bien y no acates a quien.
Su ladrido es peor que un mordisco
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Pobreza no es vileza.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Cuando suena el tiro, ya la bala ha salido.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
La lengua unta y el diente pincha
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.