Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
No es lo mismo oír que escuchar.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Quien pregunta, no yerra.
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Obra acabada venta aguarda.
Molino que no muele, algo le duele.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Un espejo no sabe ser embustero.
El que pestañea pierde.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Solano, ni en invierno ni en verano.
A quien no la teme, nada le espanta.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Esperanza que consuela, que no muera.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
El que presta, a pedir se atiene.
El pleito claro no necesita abogado.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.