Canción de la transición.
Bolsa llena, quita las penas.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Las palabras no cuestan plata.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Agua corriente, agua inocente.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.
La virtud ennoblece.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Nunca te apures para que dures.
A la mañana puro y a la tarde sin agua.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
A buen bocado, buen grito.
Antes el golpe que el grito.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Lo dicho, dicho está.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Haz bien y no mires a quien.
El que mucho habla, poco acierta.
A candil muerto, todo es prieto.
Antes de que acabes, no te alabes.
Campo bien regado, campo preñado.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
Lo que falta por hacer, es lo que no se ha intentado.
De broma en broma, la verdad se asoma.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Obra hecha, dinero espera.
No hay caldo que no se enfríe.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Donde hay cuchicheo hay mentiras.
No se pierde lo que se dilata.
Si oyes un solo trueno, ten por seguro el mal tiempo.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Después de toda oscuridad hay luz.